Saliste del hospital con un aparatito de plástico, una boquilla, tres bolitas de colores y un «úsalo seguido». En casa jalas aire con todas tus fuerzas, las tres bolitas salen disparadas hasta arriba y caen en un segundo. Y te quedas con la duda de si eso cuenta.
No lo estás haciendo por flojera ni por torpeza. Casi nadie explica que este aparato premia la lentitud, no la fuerza. Subir las tres de golpe es como llenar un globo con un soplido brusco: entra aire, pero no llega a las zonas del pulmón que la operación dejó cerradas.
Aquí tienes los pasos con segundos, cuántas bolitas buscar según tu caso, cuántas veces al día y la fórmula de tu meta de volumen. Y en el último tramo, las señales que te dicen que hoy toca parar y llamar.
🫁 Cómo respirar con el incentivador paso a paso
El objetivo es abrir los alvéolos que se quedaron «aplastados» tras la anestesia, el dolor y los días en cama. Eso se consigue con una inspiración larga, lenta y sostenida, no con un tirón. Si al terminar sientes el pecho lleno hasta abajo, vas bien.
«No sabía cómo se suben las bolas, yo quería subir de golpe tres bolas.»
Los pasos de cada inspiración
Si inspiras hondo, suben las tres y se caen enseguida, el aire entró rápido y se acabó rápido. Cada inspiración tiene cinco momentos, y el que más se salta la gente es el de aguantar.
Sentado y con el aparato a la altura de la boca
Paso 1. Siéntate en el borde de la cama o en una silla, con la espalda recta. Sostén el aparato derecho, vertical y frente a tu cara. Lo de «a la altura de la boca» o «del pecho» no importa tanto: lo que importa es que no se incline, porque las bolitas suben solas si lo ladeas.
Si aún no puedes sentarte, sube la cabecera de la cama todo lo que toleres o ponte de lado. Echado de espaldas y plano es la peor posición: el diafragma tiene menos espacio para bajar.
Sellar los labios en la boquilla
Paso 2. Suelta primero el aire normal, sin forzar. Luego cierra bien los labios alrededor de la boquilla, como si fuera un popote. Durante el ejercicio la nariz no participa: todo el aire entra por la boca.
Inspirar lento y hondo, no de golpe
Paso 3. Jala el aire despacio, como quien sorbe un líquido espeso, durante unos 3 a 5 segundos. Imagina que el aire baja hasta el ombligo. La meta no es la velocidad, es mantener la bolita arriba el mayor tiempo posible.
Aguantar el aire de 3 a 5 segundos
Paso 4. Cuando ya no te quepa más, saca la boquilla y retén el aire de 3 a 5 segundos. Si te piden 6, perfecto. Esa pausa es la que deja que el aire se reparta y abra las zonas cerradas.
Soltar despacio y descansar
Paso 5. Suelta el aire despacito por la boca, con los labios un poco cerrados. Luego haz dos o tres respiraciones normales antes de la siguiente. Así queda el ritmo de una repetición:
Cada repetición dura unos 20 segundos. Diez seguidas te llevan entre 3 y 4 minutos: no es un ejercicio de prisa.
Por la boca, no por la nariz
Si no levantas ninguna bolita y en cambio sí suben cuando inhalas por la boca, está funcionando como debe. El aparato solo mide el aire que pasa por la boquilla. Si se te escapa por la nariz, tápatela con los dedos o con una pinza suave.
Pausas para no marearte
Un mareo leve o un hormigueo en los dedos significa que estás encadenando inspiraciones sin descanso. No es peligroso, pero es la señal de frenar. Entre una y otra, respira normal durante 10 a 15 segundos. Si un mes después de una cirugía de corazón aún te marea, alarga las pausas y coméntalo en tu revisión.
🔵 Cuántas bolitas subir y cuánto mantenerlas
Aquí va la respuesta que más confunde: no hace falta subir las tres. Lo valioso es sostener una o dos arriba durante varios segundos. Por eso unos dicen «las tres» y otros «no»: depende de lo que te hayan marcado y de cómo vayas.
Una, dos o las tres bolitas
Si subes la primera y la mantienes 3 segundos, ya estás moviendo un buen volumen. Subir la tercera no está mal, pero solo cuenta si la consigues con una inspiración lenta y no con un jalón. Una regla práctica: elige el nivel que puedas sostener al menos 3 segundos.
Si suben las tres pero caen enseguida
Es la señal clásica de inspirar demasiado rápido. Prueba esto ahora mismo: jala tan suave que solo suba la primera bolita y cuenta mentalmente «uno, dos, tres» con ella arriba. Esa repetición, aunque parezca menos, abre más pulmón que la de las tres disparadas.
Si no logras subir ninguna
Los primeros días tras una operación de pecho o abdomen, es normal. El dolor frena la respiración. Haz el intento igual: aunque la bolita apenas se mueva, el pulmón trabaja. Toma el analgésico que te pautaron unos 30 minutos antes y abraza una almohada contra la herida.
Si pasan varios días y sigues sin mover nada, o te cansas tanto que no completas tres intentos, díselo a tu equipo: es un dato que quieren saber.
Boca abajo o al revés: cuándo se usa
Con el aparato al revés, las bolitas suben al soplar, no al inspirar. Así se entrena la espiración, que es otro ejercicio distinto. Tras una operación lo habitual es usarlo derecho y aspirando. Úsalo al revés solo si tu fisioterapeuta te lo indicó.
⏰ Cuántas veces al día y durante cuántos días
La pauta más repetida tras una cirugía es 10 inspiraciones cada hora mientras estás despierto. Hay equipos que indican 15 cada 2 horas o 10 cada 6 horas. Si te dieron una cifra, esa manda. Si no te dieron ninguna, la de cada hora es la de referencia.
15 inspiraciones cada 2 horas: seguidas o no
Seguidas en la misma sesión, pero no pegadas. Entre cada inspiración van esas dos o tres respiraciones normales. Al terminar la tanda, tose dos veces con la almohada sobre la herida: el ejercicio mueve las flemas y la tos las saca. Pon una alarma en el celular para no olvidarte.
Si solo puedes por la mañana y por la noche
Dos veces al día es mejor que nada, pero rinde mucho menos. El pulmón operado se vuelve a cerrar en pocas horas si respiras corto. Una salida práctica: deja el aparato al lado del sillón y haz 5 inspiraciones en cada corte de la tele o cada vez que vayas al baño.
Cuántos días o semanas tras la cirugía
No hay un número fijo. Se suele mantener hasta que caminas con normalidad, ya no tienes flemas y respiras hondo sin dolor fuerte. Tras una toracotomía eso puede tardar varias semanas. Tu cirujano o neumólogo te dirá cuándo dejarlo en la revisión.
Cuando te mandan una vez al día y no basta
Si sientes que te ayuda y quieres más, no hay problema en añadir sesiones cortas, respetando las pausas. Lo que sí conviene es que lo comentes en la próxima cita. Y si notas que el pecho se te cierra cuando lo dejas, ese dato también lo tienen que saber.
📏 La meta de volumen: cómo calcular la tuya
Hay dos números distintos que se mezclan: el que miden las bolitas (flujo, en cc por segundo) y el que mide un aparato de émbolo (volumen, en ml o cc). Tu meta se entiende mejor si sabes cuál tienes delante.
La fórmula de tu volumen objetivo
En el de bolitas, la cuenta es sencilla: flujo × segundos = volumen. Si mantienes la primera bolita (600 cc/s) durante 2 segundos, moviste unos 1.200 cc. Si la mantienes 3 segundos, 1.800 cc. Por eso aguantar la bolita arriba vale más que subir las tres.
En los aparatos de volumen, la meta la fija tu equipo según tu edad, estatura y sexo; muchos traen una tabla impresa en la caja. No existe una cifra única para todos. Lo útil es apuntar tu mejor marca de cada día y ver que sube poco a poco.
Qué significan 600, 900 y 1200 cc/seg
Son los flujos que necesitas para levantar cada bolita: 600 cc/s la primera, 900 la segunda y 1.200 la tercera. No son metas de volumen, sino de velocidad del aire. Mira el dibujo:
Volumétrico o de flujo: cuál tienes
Si tiene bolitas, es de flujo. Si tiene un émbolo grande que sube por una columna graduada en ml y a veces un indicador pequeño de velocidad, es volumétrico. El volumétrico enseña mejor a respirar lento y profundo porque ves el volumen exacto, pero los dos sirven si los usas despacio.
Si tu aparato es más pequeño
Que mida la mitad de alto no cambia los pasos: postura, sello, inspiración lenta, pausa y salida despacio. Lo que cambia son los números impresos. Fíjate en los que trae el tuyo y aplica la misma cuenta de flujo por segundos.
❤️ Después de una operación de tórax o corazón
Es el uso más común. Tras abrir el pecho, el dolor hace que respires corto, y las bases del pulmón se cierran. El incentivador obliga a llenar esas bases varias veces por hora, justo cuando más te cuesta.
Tras una cirugía a corazón abierto
Con el esternón recién cerrado, abraza una almohada contra el pecho cada vez que inspires hondo y, sobre todo, al toser. No hagas fuerza con los brazos para sujetar el aparato: apóyalo en una mesa o pide que te lo sostengan. Tras un cambio de válvula, la pauta es la misma.
Con costillas rotas o un golpe en el pecho
Con costillas fracturadas, el dolor hace que respires con la mitad del pulmón. El incentivador ayuda a evitar que esa zona se cierre y se infecte. Toma el analgésico pautado antes, sujeta el lado lesionado con la mano o una almohada y acepta subir solo la primera bolita al principio.
«Tuve cinco costillas rotas con hemotórax.»
Tras una toracotomía o un derrame pleural
Después de drenar un derrame o de operar un pulmón, el tejido tiene que volver a expandirse contra la pared del tórax. Notar que «entra más aire» con los días es la mejor señal de que funciona. Apunta cada día tu mejor marca: si sube, vas por buen camino.
🌬️ Si tienes EPOC, secuelas de covid o fibrosis
Aquí el aparato puede ayudar, pero no es el ejercicio principal. Mucha gente con EPOC que pasó covid cuenta que se siente mejor al usarlo. Antes de empezar, pregunta a tu neumólogo si te conviene y qué meta te pone.
Con EPOC aunque no hayas tenido covid
En EPOC el problema principal es sacar el aire, no meterlo. Por eso lo que más ayuda es la respiración con labios fruncidos: inspira por la nariz 2 segundos y suelta por la boca, como soplando una vela, durante 4. El incentivador puede sumarse si tu neumólogo lo indica.
Secuelas de covid y atelectasia
La atelectasia es una zona del pulmón que se cerró. Justo para eso existe el incentivador: inspiraciones lentas y sostenidas que la vuelven a abrir. Si los síntomas persisten semanas después, sigue con la pauta y pide una revisión para ver cómo evoluciona.
Con fibrosis o los pulmones muy dañados
Con fibrosis el pulmón está rígido y forzar puede cansar mucho. En personas mayores o con pulmones muy afectados, úsalo solo si su neumólogo lo aprueba, con pocas repeticiones, sin buscar subir bolitas y con descansos largos. Si aparece fatiga intensa, se para.
🛑 Señales para parar y lo que no sustituye
El incentivador no sustituye al oxígeno, al inhalador ni a ninguna medicina. Es un ejercicio, y como todo ejercicio, hay días en que toca parar.
Deja el ejercicio y pide ayuda urgente si notas:
- Dolor de pecho que se va al brazo, la espalda o la mandíbula.
- Falta de aire que no cede tras 5 minutos de reposo.
- Saturación por debajo de lo que te dijeron como límite, o por debajo de 90 % si no te dieron ninguno.
- Labios o uñas morados, desmayo o confusión.
- Flemas con sangre, o fiebre con la herida roja y caliente.
Si sigues con oxígeno en casa
No te quites el oxígeno para hacerlo. Las gafas nasales se quedan puestas: el aire del ejercicio entra por la boca y el oxígeno sigue por la nariz. Con mascarilla, pregunta a tu equipo cómo hacerlo. Si el pulmón está muy dañado, las repeticiones van más espaciadas.
Tos después de dos o tres inhalaciones
Toser tras unas pocas inspiraciones es habitual y, muchas veces, buena señal: el aire llega a zonas con flemas y las mueve. Sujeta la herida, tose y sigue. Lo que no es normal es una tos que no te deja respirar o que trae sangre.
Dolor en el pecho o mareo al hacerlo
Una molestia en la herida o en las costillas al inspirar hondo es esperable tras una operación. Un dolor opresivo al despertar, que no cambia al respirar, no lo es: ese hay que consultarlo antes de seguir. El mareo leve se corrige con pausas más largas.
Si el oxímetro baja y te falta el aire
Si al hacer el ejercicio te duele el pecho, te falta el aire y el oxímetro marca cifras como 84 %, no es para esperar en casa. Para, siéntate con el oxígeno puesto si lo tienes y busca atención urgente.
❓ Preguntas que también hacen
Las dudas cortas que más se repiten, con respuesta directa.
¿Se puede usar sin haber tenido covid ni ninguna enfermedad pulmonar?
Sí, no hace daño a un pulmón sano, pero tampoco aporta mucho. Está pensado para pulmones que respiran corto por una operación o una enfermedad.
¿Puedo hacer las inspiraciones lentas sin el aparato?
Sí. Inspira lento por la nariz 4 segundos, aguanta 3 y suelta despacio. Funciona, aunque el aparato ayuda a no hacer trampa y a ver tu progreso.
¿Por qué se llama espirómetro si es para inspirar?
Por costumbre: «espirómetro» viene de medir la respiración. El nombre correcto es incentivador o inspirómetro incentivo.
¿Sirve para aumentar la capacidad pulmonar si nado?
Poco. En una persona sana, lo que entrena de verdad es el propio entrenamiento en el agua y la apnea controlada con tu entrenador.
¿Hay que lavarlo antes de usarlo y qué partes?
Lava la boquilla y la manguera con agua tibia y jabón suave, y déjalas secar al aire. El cuerpo con las bolitas no se sumerge. Si ves manchas verdes o negras dentro, cámbialo: es moho. Es de uso personal.
¿Lo puede usar un paciente con traqueostomía?
Existen adaptadores para conectarlo a la cánula, pero solo con indicación y supervisión del equipo que lleva la traqueostomía.
Hoy, en tu próxima sesión, olvídate de las tres bolitas: sube solo la primera, mantenla 3 segundos y repite 10 veces con pausas. Apunta tu mejor marca. En dos o tres días deberías notar que el aire entra más abajo y que toser te cuesta menos.

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