Vas por la respiración número 22 y ya notas las manos dormidas, cosquillas en la cara y la cabeza un poco ligera. Piensas: «¿esto es normal o lo estoy haciendo mal?». Casi siempre es normal, y tiene una explicación muy física.
No es que tu cuerpo falle ni que tú seas «floja». Al respirar tan hondo y tan seguido sueltas mucho dióxido de carbono, y la sangre lo nota en un par de minutos. De ahí salen el hormigueo, el calor y hasta la risa. Lo importante es hacerlo bien y saber dónde no hacerlo nunca.
Aquí tienes la ronda paso a paso con sus tiempos, lo que vas a sentir, lo que hace con la ansiedad y los riesgos. Hay dos lugares en los que este método puede ser peligroso de verdad, aunque te sientas perfecta: te los digo claros al llegar a la parte de riesgos.
🌬️ Cómo se hace: 30 respiraciones y retención
Una ronda tiene tres partes: 30 respiraciones profundas, un rato sin aire y una retención corta con los pulmones llenos. Se repite 3 o 4 veces. Con los descansos entre rondas, la sesión completa ocupa unos 15-20 minutos.
30
respiraciones profundas abren cada ronda
30
inhalaciones hondas
1-1,5 min
sin aire, a tu ritmo
10-15 s
retención con aire
× 3-4
rondas por sesión
Los pasos de una ronda
Hazlo con un reloj o el cronómetro del celular a la vista, sin mirarlo con ansiedad. Sirve para que veas tu progreso de un día a otro, no para competir.
Respirar hondo treinta veces
Paso 1. Inhala hondo llenando primero la barriga y luego el pecho. Suelta el aire sin empujarlo, solo dejándolo salir. Treinta veces seguidas, a un ritmo constante. Si te pierdes, cuenta de diez en diez con los dedos.
Hacia la respiración 20 suelen llegar el cosquilleo y la cabeza ligera. Es la señal de que lo estás haciendo como toca, no de que debas acelerar.
Quedarte sin aire lo que aguantes
Paso 2. En la respiración 30 suelta el aire sin forzar y quédate con los pulmones vacíos. La referencia es de 1 minuto a 1 minuto y medio, pero el primer día pueden ser 15 segundos y está bien. Cuando el cuerpo pida aire de verdad, no lo aguantes más: pasa al paso 3.
Inhalar y retener quince segundos
Paso 3. Toma una inhalación grande y aguanta 10-15 segundos con los pulmones llenos. Puedes notar presión en la cabeza o una oleada de calor: es habitual. Suelta el aire y esa es una ronda completa.
Lo que pasa después de las 30 respiraciones, a escala real
10-15 s
~2 min respirando normal
La parte sin aire es la única que cambia: empieza corta y crece con los días.
Por la nariz o por la boca si estás empezando
Se puede hacer de las dos formas. Si estás empezando, lo más cómodo es inhalar por la nariz y soltar por la boca: la nariz frena un poco el ritmo y evita que te marees de golpe. Si tienes la nariz tapada, usa la boca para las dos cosas sin problema.
Esperar un poco entre ronda y ronda
Al acabar la retención no empieces la siguiente ronda de inmediato. Quédate unos 2 minutos respirando tranquila, sin contar. Ese descanso deja que el hormigueo baje y que la cabeza se asiente. Si sigues mareada, alarga la pausa o da la sesión por terminada.
Acostada y con el estómago vacío
La mejor postura es boca arriba, en la cama o en una esterilla, con los brazos sueltos a los lados. Si te mareas, no tienes desde dónde caerte. Con el estómago vacío la barriga se mueve mejor: deja pasar unas 2 horas después de comer.
✨ Hormigueo, calor y risa: lo que vas a sentir
Casi todo lo que notas sale del mismo sitio: al soltar tanto dióxido de carbono, los nervios se vuelven más «sensibles» durante unos minutos. Por eso aparecen cosquillas, calor y emociones que no esperabas. Se pasa en cuanto vuelves a respirar normal.
Hormigueo en la cara, las manos y los pies
Suele empezar en la cara y los labios y luego bajar a manos y pies, a veces con un calorcito agradable. Si los dedos se te ponen rígidos o se te cierran solos, es señal de que has respirado demasiado fuerte. En la siguiente ronda, inhala igual de hondo pero suelta el aire más despacio.
Cuando terminas riéndote sin saber por qué
Le pasa a mucha gente: acabas la tercera ronda y te entra la risa, a veces a carcajadas. Es una descarga, como cuando te ríes después de un susto. No tienes que pararla ni explicarla. Muchos cuentan que el buen humor les dura un rato largo después.
Si lloras las primeras veces
También es frecuente, y no significa que te esté haciendo daño. Respirar así mueve el cuerpo de golpe y, a veces, lo que tenías guardado sale por ahí.
«Las primeras veces lloré como nunca en mi vida había llorado y no sabía por qué»
Si te pasa, deja que pase acostada, con una mano en el pecho, y no hagas más rondas ese día. Si el llanto viene siempre y te deja mal varias horas, cuéntaselo a alguien de confianza o a un profesional.
La calma que llega mientras aguantas sin aire
Lo que más sorprende es la parte sin aire. Se espera ahogo y llega una quietud rara, con la mente muy clara. Pasados unos segundos, el cuerpo deja de pedir aire con urgencia y la cabeza se queda en silencio. No intentes alargar esa sensación a la fuerza: disfrútala y respira cuando toque.
💆 Lo que hace en tu cuerpo con la ansiedad
Aquí hay un matiz que pocos explican: las 30 respiraciones rápidas activan el cuerpo, no lo calman. La calma llega después, en la retención y el descanso. Por eso a mucha gente le baja la ansiedad de fondo con la práctica diaria, pero en plena crisis conviene otra cosa.
Respirar un poco al notar que empiezas a agobiarte
Cuando notas el agobio subir, no hagas una ronda entera. Haz solo cinco respiraciones lentas y conscientes: inhala 4 segundos por la nariz y suelta 6 por la boca. La exhalación larga es la que frena el pulso. En un minuto suele bastar para no dejar que el agobio crezca.
Cuando estás acostado con el corazón a mil
Si estás en la cama y el corazón va acelerado, pon una mano en la barriga y otra en el pecho. Respira para que suba solo la de la barriga, unas 6 veces por minuto. Si ya practicas el método, una ronda suave con retención corta también puede ayudarte a soltar.
Si tienes palpitaciones en plena crisis
Con palpitaciones fuertes, respirar rápido 30 veces puede empeorar la sensación. Mejor la exhalación larga del apartado anterior. Y si tienes una arritmia diagnosticada o problemas del corazón, no hagas el método completo sin hablarlo antes con tu cardiólogo.
⚠️ Los riesgos y molestias del método Wim Hof
Primero, lo que no se negocia. Respirar fuerte y luego quedarte sin aire puede hacer que pierdas el conocimiento sin aviso, sin mareo previo. Por eso nunca lo hagas en el agua (bañera, piscina, mar) ni conduciendo, ni de pie, ni en ningún sitio donde desmayarte sea peligroso.
Tampoco es para ti si estás embarazada, si tienes epilepsia, problemas cardiacos o presión arterial alta sin controlar. En esos casos quédate con respiraciones lentas y sin retención, que también calman y no tienen ese riesgo.
Para y pide ayuda urgente si notas:
- Dolor de pecho que se va al brazo o a la mandíbula.
- Falta de aire que no cede al volver a respirar normal.
- Desmayo, o labios y uñas morados.
- Presión de 180/120 o más con dolor de cabeza fuerte, visión borrosa o confusión.
- Una convulsión, o palpitaciones que no bajan después de 10 minutos de reposo.
Mareo y aturdimiento las primeras veces
El mareo leve, la euforia o la sensación de flotar son normales los primeros días. Lo que no es normal es que dure más de unos minutos tras la sesión. Si te pasa, baja el ritmo de las 30 respiraciones, haz solo 1 o 2 rondas y levántate despacio: primero siéntate un minuto y luego ponte de pie.
Si te duele la cabeza el primer día
Pasa con frecuencia, sobre todo si respiraste muy fuerte o aguantaste más de la cuenta en la retención con aire. Al día siguiente, suelta el aire con más suavidad y retén solo 10 segundos. Si el dolor es intenso, se repite cada sesión o viene con visión rara, deja el método y consúltalo.
Cuando quedarte sin aire te da miedo
Esa sensación de claustrofobia es muy común. No tienes que vencerla de golpe. Empieza aguantando sin aire solo 15 segundos y sube 5 cada pocos días. Ayuda pensar que puedes respirar cuando quieras: tú decides cuándo acaba, nadie te lo impone.
Si tienes los pulmones operados o vértigo
Con cirugías de pulmón, nódulos o EPOC, las respiraciones forzadas no son un ejercicio cualquiera: pregúntale antes a tu neumólogo y lleva la idea por escrito. Si tienes un problema del oído interno con vértigo, el mareo del método puede desatarte una crisis. Mejor respiraciones lentas, sentada y sin retenciones.
🌅 Por la mañana para arrancar o antes de dormir
El momento cambia el efecto. Por la mañana pesa más la parte activadora; por la noche, la calma del final. Prueba los dos horarios una semana cada uno y quédate con el que mejor te siente.
Al despertar para empezar con energía
Es el horario más usado: en la cama, nada más abrir los ojos, antes del desayuno. Tienes el estómago vacío y estás ya acostada. Tres rondas bastan. Mucha gente nota una energía que le dura toda la mañana, sin necesidad de café extra.
Antes de dormir para descansar mejor
A algunas personas les ayuda a dormir profundo; a otras las deja despiertas. Si eres de las segundas, hazlo 1 o 2 horas antes de acostarte o haz solo una ronda y termina con 2 minutos de respiración lenta. Fíjate en cómo te despiertas al día siguiente: esa es tu respuesta.
⏱️ Cuánto aguantas sin aire y cómo progresa
La parte sin aire es la que más cambia con la práctica, y verla crecer anima mucho. Apunta en el celular el tiempo de cada ronda: la tercera suele ser la más larga, porque el cuerpo ya está más relajado.
De quince segundos a minuto y medio
Lo habitual es empezar sin llegar ni a 15 o 30 segundos y, tras unas semanas de práctica diaria, alcanzar el minuto o el minuto y medio. Algunas personas llegan a 2 minutos en un par de meses. No hay prisa: el progreso llega solo si practicas a diario.
Si tienes más de sesenta años
«Llevo 10 días, y primera vez que logro 1’30». Tengo 68 años»
La edad no impide progresar, pero pide más cuidado. Hazlo siempre acostada, levántate en dos tiempos y empieza con 2 rondas. Si tomas medicación para la presión o el corazón, consúltalo antes: el mareo puede ser mayor.
Sin forzar: cada uno a su ritmo
Forzar la retención no te hace avanzar más rápido; solo aumenta el mareo y el dolor de cabeza. La regla es sencilla: respira cuando el cuerpo lo pida, no cuando marque el reloj. Los días malos, aguantarás menos. Es normal y no borra lo que llevas avanzado.
💊 Lo que el método Wim Hof no sustituye
Hay quien se siente tan bien que deja sus pastillas o su inhalador. No lo hagas: nunca dejes ni cambies tu medicación por tu cuenta. El método puede ser un buen complemento, pero no reemplaza ningún tratamiento.
Si tomas pastillas para la tensión
Si te mareas y te mides 110/60, puede que tu presión arterial esté bajando y la dosis haya quedado alta. Eso lo decide tu médico, no tú. Mide la presión en reposo, siempre a la misma hora y nunca justo después de la sesión: durante la retención puede subir un rato. Lleva tus apuntes a consulta.
Cuando eres asmático y usas inhalador
Si tienes asma, el inhalador de rescate va siempre a mano mientras practicas. Si notas pitos o el pecho cerrado, para y úsalo: no intentes «respirar a través» de la crisis. Si tus crisis bajan con el tiempo, coméntalo con tu médico para que valore la dosis.
💬 Preguntas que también hacen
Son las dudas que más se repiten entre quienes ya llevan unas semanas.
¿Alguien más siente esa paz cuando aguanta la respiración?
Sí, y es de lo más repetido. Llega cuando ya no hay prisa por respirar y la mente se queda en blanco. Si un día no aparece, no pasa nada: no es la meta del ejercicio.
¿Cómo es posible notar resultados la tercera vez que lo haces?
Porque lo que notas primero es inmediato: más energía, el humor más alto, el cuerpo caliente. Son efectos de la sesión. Los cambios de fondo, como estar más tranquila o aguantar más, piden semanas de práctica diaria.
¿Las sensaciones no son siempre iguales en cada sesión?
No, y es normal. Cambian según lo que dormiste, lo que comiste o tu nivel de estrés. Un día hay hormigueo fuerte y al siguiente casi nada. No significa que lo hagas peor.
¿A alguien más le asombra el poder de esta técnica?
Le pasa a casi todo el mundo, porque el efecto se nota en minutos. Ese asombro es bueno, siempre que no te lleve a forzar más o a saltarte los riesgos de arriba.
¿Es normal tener la nariz un poco tapada?
Sí, sobre todo al principio o con alergia. Si te molesta, suénate antes de empezar o respira por la boca durante las 30 respiraciones. No necesitas la nariz despejada para hacerlo bien.
Mañana, al despertar y todavía acostada, haz 2 rondas de 30 respiraciones con 2 minutos de descanso entre ellas, y apunta cuánto aguantaste sin aire. En una semana verás ese número subir. Y recuerda la regla de oro: nunca en el agua ni al volante.

Deja una respuesta